Eating alone

Menú para uno: ¿Cuál será la próxima sorpresa que nos traerá el mercado?

Comer. Sí, está claro, es un acto social del que todos somos cómplices de un jolgorio. Un momento de encuentro, de compartir, reír y contar chistes, hablar sobre lo que pasó durante la jornada, hablar de la vida y de todos los temas posibles. Un acto social, en la intimidad de un hogar, en el bullicio de un restorán, o en una celebración. Cada uno, con su magia y su particularidad, nos llenan de experiencias memorables, y a veces, únicas. Sin embargo… Incluso en la intimidad de un hogar, esto pasa a ser algo poco frecuente (casi exclusivo). Cada integrante de una familia tiene su ritmo, e incluso hasta una dieta particular (celiaco, vegano, vegetariano, entre otras.), y cómo no hablar de lo evidente… Cada vez más personas viven en hogares unipersonales, por lo tanto, el comer solo o sola es algo que es parte de la rutina. Si la gran parte del tiempo, cocinar requiere de tiempo, dedicación y un (mínimo) esfuerzo, cocinar “para uno”, a diario, es una idea que se puede resentir como una tarea más que hacer en el hogar.

 

El vivir solo o sola no es algo nuevo, ni tampoco algo inusual. Desde hace años, se pueden apreciar cambios en los modos de vida y en los hábitos de consumo. Esto se refleja también en la oferta de productos, con gran énfasis en el sector alimentario. En algunos mercados internacionales se pueden encontrar productos alimentarios y servicios enfocados al consumidor unitario. Basta con ver los platos de consumo nómade, los platos listos para servir o “ready to eat” en formato familiar y también individual, la “Street Food” que aparte de sacarnos de un lío de hambre de último minuto, también responde a una solución de porción individual y a la mano. Y si la solución no es de consumo individual, ¿qué hacemos con el resto? La FAO estima que, globalmente, se pierde entre un cuarto y un tercio de la alimentación producida anualmente, y que el 6% del desperdicio alimentario mundial ocurre en Latinoamérica y el Caribe.

 

En ocasiones, puede ocurrir que se compren alimentos de porciones sobredimensionadas, porque, en algunos casos, es el único formato en el que se encuentra. Una vez que utilizamos lo que necesitábamos, el resto puede terminar siendo material olvidado en las profundidades del refrigerador, porque no hubo tiempo ni motivación para reinventar a diario el mismo alimento y acabarlo antes de que alcance su última etapa de frescura. Esto no sólo pasa con los alimentos frescos, sino que también pasa con las bebidas, como ocurre con el vino. Por ejemplo, el abrir una botella de 750 cl para una sola persona es una sentencia a pérdida, pero un vino de gran calidad difícilmente se encuentra en pequeños formatos. Sin embargo, el universo de productos unipersonales se está extendiendo, y de forma muy innovadora en el área de productos gourmet, pues no sólo cumplen con un estándar de porciones, sino que también buscan construir una experiencia de placer y de indulgencia. El aporte en diseño se manifiesta en cómo resolver y proveer estas experiencias, como por ejemplo el concepto de diseño “ready to drink packaging” (http://www.readytodrinkpackaging.com/), de Gary Matsch. Este concepto lleva la idea del ser sibarita, de forma individual, a otro nivel. Presenta en su propuesta un vaso sellado; al interior, se puede apreciar el llamativo color de un vino fresco y, en una segunda capa, o segundo volumen,  podemos distinguir que incluye al centro una porción de snacks. En dos o tres movimientos, tenemos un snack y un vino servido. En este caso, este producto está pensado para instancias de viaje, sin embargo es una idea muy práctica para quienes viven solos y buscan soluciones a sus medidas, abriendo un abanico de opciones y soluciones para los snacks en solitario, de consumo doméstico. Un ejemplo más anecdótico y futurista,  es el ejemplo de la porción de pan instantáneo de Rey, en Star Wars: The force awakens. Para el asombro de los espectadores, en una escena se presenta un pan instantáneo, que no fue parte de un simple efecto especial, sino que fue un prototipo desarrollado para la película. Si bien la ejecución y la sorpresa fueron óptimas, su sabor dejaba mucho que desear, según los comentarios. Hasta ahora, ese tipo de propuestas no han sido elaboradas o implementadas dentro del mercado de productos industriales, ni artesanales, pero en la web sí se encuentran recetas de conceptos similares, como las preparaciones de platos y postres en taza, horneados durante un minuto en el microondas (https://www.youtube.com/watch?v=jxkmzESyfdw). Si bien estas recetas no son de lo más saludable, se marca un antes y un después de las soluciones alimentarias y domésticas para uno.

 

La funcionalidad y la indulgencia son las que mandan, y para qué mencionar la estética, si ahora más que nunca comemos por la vista, basta con echar un vistazo a cualquier red social para encontrarnos con el próximo desafío culinario, o la última tentación de moda. La innovación en porciones individuales, o para dos, es algo que  viene con fuerza, y no se puede ignorar. Pese a que ese pan instantáneo, mencionado anteriormente, no sea algo muy apetitoso, marca un referente de hacia dónde se dirige la búsqueda y la innovación en temas de experiencia de consumo y soluciones unipersonales. ¿Cuál será la próxima sorpresa que nos traerá el mercado, o la que la ciencia ficción nos adelantará? Sea cual sea, seguro va a ser algo que vamos a querer probar.

 

Fuente: Natalie Devenin Vera